Ding Liren, el rival perfecto de Carlsen

 

Si el miedo es libre, que lo es, la inseguridad corre desbocada por las praderas de la conciencia. Magnus Carlsen llevaba un año sin perder una partida clásica y más de diez sin caer en un desempate. En la Copa Sinquefield, sin embargo, fue desarbolado en las partidas rápidas que decidieron el título por Ding Liren, otro jugador de alguna galaxia remota. Para el número uno sigue siendo un año excepcional, pero por primera vez en su reinado se le aparece un fantasma.  por Federico Marin Bellón para ABC.es

El número uno ya venía de dar síntomas de haber perdido la magia. Después de transformarse definitivamente en un centauro, mitad hombre mitad bestia informática, Carlsen volvió a conocer el vértigo, a perder la fe y, con ella, algunas partidas. Jean-Claude Lauzon explicaba mejor que nadie la fragilidad de los mortales. La cita es de «Léolo», un peliculón: «Ese día comprendí que el miedo habita en lo más hondo de nosotros y que ni una montaña de músculos ni un millar de soldados podrían hacer nada para remediarlo», confesaba el protagonista.

Lo peor para Carlsen no es haber quedado segundo en un torneo, sino la grieta abierta en su armazón y la amenaza futura de un rival indescifrable. Susan Polgar se preguntaba si algún otro jugador había sido capaz de superar así al campeón alguna vez. El propio campeón consideraba su derrota «absolutamente merecida». La sombra noruega de Carlsen, el periodista Tarjei J. Svensen, repasaba su inmaculado diez de diez en desempates desde 2007:

2018: 3-0 vs Caruana
2018: 1,5-0,5 vs Giri
2017: 1,5-0,5 vs MVL
2016: 3-1 vs Karjakin
2015: 2-0 vs Yu
2015: 1,5-0,5 vs Vachier-Lagrave
2015: 3-2 vs Naiditsch
2012: 2-0 vs Caruana
2011: 1,5-0,5 vs Ivanchuk
2007: 3-2 vs Onischuk

 


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