Ajedrez de Estilo

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Clarin-17-noviembre-1990-Kasparov-Karpov-pre-Lyon

La primera parte del quinto match Kasparov – Karpov disputada en Nueva York terminó 6 a 6, igualado en puntos pero con Karpov como dominador en el tablero.

“¿Reaccionará Kasparov?” fue el titular de la columna de Miguel Najdorf en el diario argentino Clarín del 17 de noviembre de 1990, recordando lo afortunado que estuvo al empatar la octava partida en la que estaba destinado a perder, Najdorf recordó también que Kasparov solía sobreponerse a comienzos malos, como en el duelo de Candidatos de 1983 ante Korchnoi en que perdió la primera partida y más aún en el primer match con Karpov de 1984, donde estuvo a punto de perder 6 a 0, y se interrumpió con 5 a 3.

Najdorf se respondió que sí, pero Kasparov debía ser consciente de que no era tan superior a Karpov como los resultados anteriores a ese encuentro parecían mostrar y si Kasparov olvidaba su promesa de antes del duelo: “Lo voy a destrozar”.

El match se reanudó el 24 de noviembre en Lyon, Kasparov volvió a utilizar la Grunfeld, Karpov logró una ligera superioridad, insuficiente para desnivelar, fue tablas.

En la 14ª partida Kasparov abrió un nuevo frente en la apertura, al jugar la Apertura Escocesa, a Kasparov le gustó el carácter que tomó la lucha, aunque quedó algo decepcionado por no sacar más que tablas; no obstante el luchado y vistoso empate recibió grandes elogios de Spassky, Polugaevsky, Suetin, Sveshnikov, etc.

Esa decepción de Kasparov no fue nada comparada con lo que habrá sentido Karpov tras la 15ª partida, Kasparov jugó mal la apertura (otra Grunfeld) y quedó inferior, Karpov pudo lograr ventaja ganadora en la jugada 26, pero terminó en tablas, Kasparov cree que esta colosal oportunidad perdida tuvo un efecto psicológico letal en Karpov.

La 16ª partida fue la más larga del match, otra Escocesa, tras otra intensa lucha se suspendió en la jugada 41 con pronóstico de tablas, sin embargo Kasparov siguió presionando hasta que llegó la segunda suspensión y selló su 87ª jugada en posición ganadora y venció en la reanudación; Kasparov pasó a dominar por 8½ a 7½.

Karpov igualó de inmediato castigando con precisión la Grunfeld de Kasparov, y el score se igualó nuevamente, 8½ a 8½, lo que ilusionó a los simpatizantes de Karpov, entre ellos, según Kasparov también estaban los organizadores de la fase de Lyon.

En la 18ª partida Kasparov abandonó la Apertura Escocesa y volvió a la Española, el campeón del mundo tenía nuevas ideas preparadas, Karpov se le adelantó, sacrificó un peón, pero se equivocó de inmediato, posiblemente al olvidar sus análisis, o descubrir sus fallos en una larga “pensada” en la jugada 21, y Kasparov logró la victoria con su peón de ventaja tras suspender la partida, y pasó a dominar por 9½ a 8½.
Karpov pidió un Time out para intentar “aprovechar” sus blancas en la 19ª partida (en ese match sólo ganaron las blancas), acertadamente Kasparov dejó de lado la Grunfeld y volvió a la India del Rey, Kasparov superó por completo a Karpov, pero quedó exhausto y en posición considerada ganadora para las negras, “mi cerebro estaba pidiendo un descanso y ofrecí tablas”, Karpov aceptó, cuando estrechó la mano de Kasparov muchos espectadores creyeron que había abandonado.

El inesperado desenlace volvió a provocar las suposiciones de algún tipo de arreglo, algunos creían que habían acordado terminar 12 a 12, muchos se apuntaron al dicho gallego Eu non creo nas meigas mais habelas hainas(“Yo no creo en las brujas, pero haberlas, las hay”), entre ellos estaba nada menos que Spassky; días después Kasparov recordó que Botvinnik también creyó en 1972 que Spassky había entregado el match a Fischer, era la única explicación que Botvinnik encontraba a la derrota, “y lo sigue creyendo hasta hoy”, dijo Kasparov, y añadió que al parecer Spassky había contraído la misma “enfermedad” que “El Patriarca”.

La sospecha era inconsistente, con 12 a 12 Kasparov conservaría el título y Karpov debía esperar al menos tres años más para poder desafiarlo, ¿qué ganaba Karpov?

Quedaban solo cinco partidas, Kasparov ganaba 10 a 9, Karpov necesitaba al menos dos victorias, por lo que decidió, con negras asumir riesgos y jugó a ganar en la 20ª partida, “lo que me permitió crear la partida más brillante del match” comentó Kasparov, y de paso refutó la teoría del “arreglo 12 a 12”; esa es la partida que recordamos hoy.

Razuvaev comentó que años antes Lev Psakhis y él analizaron el estilo de Kasparov, Psakhis opinó que “Cuando Tal ataca es como una tormenta. Ola tras ola, con un fuerte viento sin parar. Y cada ofensiva debe ser frenada. Pero con Kasparov es un tsunami. Todo el tablero estalla y solo un milagro puede permitir que el adversario se salve”.

Por primera vez Kasparov logró ganar por ataque al rey y se colocó 11 a 9, siguieron dos empates, con lo que Kasparov retuvo el título al lograr los 12 puntos necesarios, Karpov ganó la 23ª partida y Kasparov ofreció tablas en posición ganadora en la 24ª y última partida del match jugada el 31 de diciembre de 1990.

Kasparov se impuso por 12½ a 11½, ese fue también el último match en la rivalidad más prolongada de ningún deporte, una rivalidad que continuaría unos años más, pero ya no con el título mundial en juego.

Un excelente reportaje, básicamente por lo que las dos K comentan, puede verse en: http://www.youtube.com/watch?v=U3mMFUhpLSg

Veamos el “tsunami” victorioso de Kasparov en la 20ª partida basada en sus propios comentarios.

Gary Kasparov – Anatoly Karpov
Apertura Española [C92]
, Campeonato del Mundo, Lyon (20), 15.12.1990

Ver en visor

Ver el artículo completo en La Tabla de Flandes

 


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