Ajedrez de Estilo

Noticias de ajedrez – Argentina y del mundo

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Las Olimpiadas de Ajedrez sin elecciones de la FIDE son un mundo feliz, en el que casi todas las historias que contamos los periodistas son positivas salvo cuestiones menores, como algún incidente, declaración fuera de tono o tristeza por una derrota. Pero si es año de elecciones, uf, el trabajo se convierte en desagradable, lo que en mi caso es muy raro. La octava entrega de su diario… por Leontxo García

El diario de Leontxo (VIII)

EL DIARIO DE LEONTXO 8, DESDE TROMSO

Hoy he decidido darme un respiro de media hora y practicar mi actividad favorita en las Olimpiadas que no conllevan elecciones: pasear entre las mesas, especialmente en el sector de los equipos peor clasificados; observar los contrastes de razas, colores y edades; admirar la belleza o el exotismo de rostros, peinados, vestidos y adornos; regodearme en la muy agradable sensación de que el ajedrez puede unir a toda esta gente tan diversa, demostrando que una gran parte de las barbaridades que se cometen cada día en el mundo son evitables. Anatoli Kárpov me deslizó una idea tan bonita como utópica la primera vez que le entrevisté en profundidad (para El País Semanal, noviembre de 1985, en Lucerna, Suiza): “Cuántas guerras, muertes, tragedias y destrucciones se evitarían si los países enemistados resolvieran sus conflictos enfrentando a sus mejores ajedrecistas”.

Con esa idea en la cabeza he ido disfrutando de muchas sensaciones placenteras mientras caminaba. Lo pañuelos de colores de las sudanesas, que jugaban con las ugandesas; entre estas, la famosa Phiona Mutesi, aquella niña (ahora es una mujer) que mejoró mucho las horribles condiciones de vida de toda su familia en uno de los peores suburbios de Kampala por su gran talento para el ajedrez. Los participantes que juegan en silla de ruedas; los ciegos, con sus tableros especiales y la ayuda del árbitro español Luis Blasco; los niños y niñas de 10 u 11 años que ya forman parte de sus selecciones nacionales. La pasión por el ajedrez que –si uno se fija bien- se desprende de las mesas donde se disputan encuentros a los que casi nadie hace el menor caso: Omán-Bután; Suazilandia-Islas Salomón; Lesotho-Islas Vírgenes Británicas; Palau-Bahamas; Fiji-Senegal; Tanzania-Bermuda… En ese punto se me han ocurrido dos ideas: 1) Un vídeo de gran calidad con primeros planos de todos esos jugadores y del cartel con los nombres de sus países, emitido en las aulas de cualquier colegio de primaria incitaría a los alumnos a aprender Geografía, Historia y Antropología bastante más que los libros de texto; 2) No sé a quién se le ocurrió el lema de la FIDE, Gens una sumus (somos una familia), pero sin duda acertó.

Sin embargo, mis compromisos profesionales me obligan a salir abruptamente de ese mundo de ensueño y a meterme en el infierno electoral. Los ataques, navajazos y bombas son aquí puramente verbales, pero pueden hacer mucho daño. Quizá sea demasiado utópico, como la frase de Kárpov, pero creo que el ajedrez podría ser el ámbito ideal para que los candidatos a la presidencia se limitasen a razonar cabalmente, contrastar ideas y realizar críticas razonables y respetuosas, en lugar de insultarse y lanzarse toda clase de acusaciones, muchas veces sin una base sólida. Quede claro que al escribir todo eso no estoy pensando concretamente en Kirsán Iliumyínov y Gari Kaspárov, sino más bien en personas de sus respectivos equipos que parecen jugarse la vida en esta batalla, bien porque necesitan conservar su cargo y privilegios asociados, o bien porque son capaces de casi todo por conseguirlos.

El dinámico equipo del actual presidente ha puesto en marcha a toda potencia el ventilador de la basura. Sus miembros reparten cada día un panfleto de gran tamaño con toda clase de enormidades –e incluso posibles delitos- que supuestamente ha cometido Kaspárov: que si el presidente de la Federación Afgana que le apoyaba es un criminal y por eso ha sido destituido por el Gobierno; que si el director ejecutivo de la Unión Europea de Ajedrez –cuyo presidente, Silvio Danáilov, es aliado de Kaspárov- ha cometido no sé cuántas tropelías; que si el polémico acuerdo de Kaspárov con el singapureño Ignatius Leong sería ilegal en diversos países… y así todos los días. Por estadística y por sentido común, y dada la cantidad de datos que ofrecen en los panfletos, debo pensar que al menos algo de todo eso será cierto, pero me pregunto si estos debates tan agrios son realmente útiles para el conjunto de los ajedrecistas. En todo caso, comprobar si todo eso es cierto requiere dedicación exclusiva durante varios días, y sin garantía de resultados concluyentes.

Si lo miramos desde el otro lado, la perspectiva cambia porque Iliumyínov no sólo es el otro candidato, sino también el presidente de la FIDE, con mucho poder ejercido durante 19 años y una ingente actividad acumulada. Por tanto, las acusaciones de Kaspárov contra él son mucho más graves y más fáciles de elaborar. Si son falsas, la FIDE no debería ignorarlas sino afrontar su respuesta con el máximo rigor y transparencia. Voy a resumir tres, sobre asuntos realmente muy serios:

  • Iliumyínov envió supuestamente el 11 de junio una carta con membrete de la FIDE y firmada por él mismo al ministro Nguyen van Nen, en la que mezcla claramente su papel de presidente con el de candidato, exigiendo a su interlocutor que nombre delegado (la persona de cada país que introduce el voto en la urna) a quien él le indica tras destituir al actual, al parecer amigo del “traidor” Leong; si esa carta está falsificada, lo que sería muy grave, la FIDE debería denunciarlo inmediatamente; pero si es auténtica, se trata de un abuso clarísimo: Iliumyínov no sólo no estaría separando su cargo de su condición de candidato, sino que estaría utilizando su poder como presidente de manera ilegítima.
  • Como mis lectores más fieles recordarán, Kaspárov asegura que varios de los 25 votos delegados enviados a la FIDE por partidarios de Iliumyínov son ilegales, y además muestra su extrañeza porque al menos la mitad de los países que han emitido ese voto delegado (proxy) han enviado después a su representante a Tromso. En uno de los mencionados panfletos, el equipo de Iliumyínov atribuye esto último a la incertidumbre que sentían muchos delegados –sobre todo en África- sobre si lograrían o no el visado para volar a Noruega. Este problema estuvo en el aire hasta pocos días antes de la inauguración. Por tanto, la explicación que da el actual presidente parece razonable. Ahora bien, en ese mismo panfleto se afirma que ni la FIDE ni la Comisión Electoral van a entregar a Kaspárov los documentos que demuestran la legalidad de los votos delegados, porque las normas no les obligan a ello. Eso no me parece nada razonable, y sí muy sospechoso: la Comisión Electoral debe ser, ante todo, transparente; y si uno de los candidatos quiere ver los votos delegados del otro y si han llegado a la FIDE cumpliendo las normas, la única reacción lógica es enseñárselos, y no hacerlo abre automáticamente una fuente de sospecha.
  • Un asunto muy oscuro, que colea desde primeros de año, es el del famoso contrato de la FIDE con la empresa AEGON, de la que Iliumyínov posee supuestamente el 51% de las acciones, y a la que la FIDE habría vendido los derechos de los torneos oficiales. Todo eso estaba en un precontrato (en inglés lo llaman “memorándum”) firmado por el propio Iliumyínov y Andrew Paulson, quienes luego dijeron que ese documento ya estaba anulado porque habían firmado otro contrato, cuyos detalles se desconocen. De todo ello se desprenden dos conclusiones muy serias, y no sé cuál de las dos es más preocupante: 1) Es inaceptable –y supongo que ilegal en muchos países- que una federación deportiva mundial venda los derechos de sus competiciones más importantes a una empresa en la que el presidente de ese organismo es el socio mayoritario; 2) Supongamos que el contrato verdadero, el que no han enseñado, es similar al anulado que conocemos: si Kaspárov gana las elecciones, se encontraría con que la propietaria de los derechos del Campeonato del Mundo y otros muchos torneos importantes no es la FIDE, sino Iliumyínov y Paulson, a través de AEGON. La situación no podría ser más absurda, además de vergonzosa.

Supongo que todo esto aburre a algunos lectores. Pero son casos potencialmente muy graves, y deberían ser aclarados con la mayor urgencia. Y conste que estoy dejando en el tintero otros muy polémicos. Por ejemplo, en Ecuador tienen dos federaciones nacionales de ajedrez, y es sumamente complicado saber si la legítima es la que reconoce la FIDE, de muy reciente creación, o la que ha organizado los campeonatos nacionales en los últimos años. De hecho, parte de ese embrollo está ahora en manos de los tribunales, y hay un juicio convocado para el lunes al que debe acudir el ministro de Deportes.

En fin, ya está bien de porquerías. Volvamos a lo maravilloso que es el ajedrez, y a los jugadores de Santo Tomé y Príncipe, Guyana, Liechtenstein o Guam. O a los expertos en ajedrez y educación con los que me reuniré a las 09.00, tras dormir apenas tres o cuatro horas. Por todos ellos merece la pena seguir trabajando, sea quien sea el próximo presidente de la FIDE, tras la campaña más sucia que recuerdo. ¿Somos una familia?

Crónica: Leontxo García

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