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Dr Siegbert Tarrasch, en 1889

Dr Siegbert Tarrasch, en 1889

 

Cito parcialmente: “Al amigo de ajedrez muniqués y colaborador del libro “Siegbert Tarrasch – Vida y Obra “, al Sr. Alfred Schattmann hemos de agradecer que el sepulcro olvidado del Dr. Tarrasch fue restaurado en 1996.

¿Cómo ocurrió? La familia Schattmann se mudó en 1948 desde Wroclaw (Breslau) a Munich, donde aprendió el juego real. En 1976 se hizo socio del Club de Ajedrez Tarrasch Munich 1945 eV.

Pronto se convirtió en un jugador de alto nivel.

Cuando fue elegido en 1995 como administrador de los torneos, leyó en el periódico DSZ (144 año 1995 – N º 9), que los restos de Adolf Anderssen

(*1818  + 1879), cuyo lugar del descanso eterno fue destrozado durante un bombardeo de la IIª Guerra Mundial, habían sido trasladados a nueva tumba situada en la avenida de honor del cementerio principal de Wroclaw (Breslau) y prevista con una digna decoración.

Esta fue una ocasión “única” para localizar la tumba del Dr. Tarrasch.

Por fin la encontró en la parcela 128-3-73 del cementerio Munich Norte a la sombra de un alto álamo, hondamente arraigado.

Ejerciendo de tutor o memorial este árbol estaba situado junto y arropando por encima de la tumba. El álamo había crecido a lo largo de los años como una secuoya, y Schattmann posteriormente escribió en su diario la siguiente frase: “Tal vez no morirá nunca. Salvo que no sea sacrificado por un ser humano”.

Cuando el Dr. Tarrasch fue enterrado el 19 de febrero 1934 a las 2 de la tarde, después de que su cuerpo había sido expuesto durante dos días en la sala situada a la entrada del cementerio, ningún sacerdote se personó en el funeral ni se pronunció ni una sola palabra de bendición.

En 1995 la tumba estaba cubierta por descombros, joyas de tiempos pasados.

Más tarde resultó que no estaba ni identificado. Ninguna lápida, ni cruz ni  siquiera un marco de piedra.

Oficialmente, había desparecida.

Como Schattmann insistió en el club, que la tumba debe renacer de nuevo como un monumento digno:

“Estamos obligados, se lo debemos por él y en nuestro nombre”, y se decidió renovar la tumba.

El nieto del Dr. Tarrasch, el Sr. Rudolf Gall de Noris Club de Nuremberg, informado sobre el proyecto, se hizo cargo de todos los gastos. Para los dos clubes de ajedrez en Munich y Nuremberg no debería ser una carga financiera.

En el verano de 1996 fue colocada una lápida. En la dedicación y la ceremonia conmemorativa del 5 de octubre llegaron los amigos del ajedrez de Nuremberg y Munich

El Gran Maestro Dr. Wolfgang Unzicker pronunció un largo discurso ensalzando los méritos del inolvidable maestro difunto.

Uno de los participantes me escribió en el otoño de 1999: “La conmemoración fue como si se tuviera algo que reparar.

Se debería decir realmente – respecto a esta tumba,  tanto tiempo olvidada.

Los muertos son los que abren los ojos a los que viven. Dos imágenes, el pasado y el presente se juntaron al unísono.

Como los asistentes al acto tomando café y cerveza en un restaurante cercano se recordaron de nuevo al fallecido, dijo un viejo amigo de ajedrez:

“Así no debe terminar la historia del Dr. Tarrasch.”

El álamo como un guardián ahora ya no se necesita, se lo taló en la primavera del año 2002.

Ludwig Karl (hasta 2003, el 2º  Presidente del Club de Tarrasch en Munich) deposita cada año unas flores en la tumba. Él la cuida.

Siegbert Tarrasch. Tumba

 

Escrito a mano sobre un panel de madera, encontrado en septiembre de 2000 en la tumba de Tarrasch, reza las siguientes palabras:

Epitafio de un desconocido:
Aquí descansa no
un gran
alemán
pensador y
estadista
o rebelde
hipermétrope
planificador
de la libertad
etcétera
no un famoso refugiado
vivió aquí o murió
aproximado aquí para la gloria de
nuestra ciudad natal. Ningún hereje
fue incinerado aquí. Aquí no se obtuvo
ninguna victoria. Ninguna leyenda que nos honra
requiere aquí un monumento de piedra.
aquí recuerda hoy sus méritos -
este el monumento es libre.

Texto en el otro lado:
Aquí descansa un auténtico alemán.
Esta madera que es muda,
se rotuló en
los tiempos del fascismo.

El panel lavado por las lluvias, lo he restaurado y colgado en la pared de mi escritorio.

Fuente: http://www.tabladeflandes.com/frank_mayer/frank_mayer298.html


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