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Spassky, Kasparov y Tal, en Reykjavik 1988

Spassky, Kasparov y Tal, en Reykjavik 1988

“Un otoño difícil en Reikiavik” tituló Kasparov al tercer torneo de la serie de la Copa del Mundo, disputado en Reikiavik del 1 al 27 de octubre.

Difícil pero finamente victorioso, se podría añadir, y en un escenario muy significativo, fue el torneo más importante jugado en Islandia desde el mítico encuentro Spassky – Fischer de 1972.

Kasparov dice que fue una batalla entre “los dinosaurios de la era clásica del ajedrez”:

Tal, Spassky, Korchnoi y Portisch y los de la generación de Karpov: Timman, Andersson, Ribli, Beliavsky y Sax.

Timman destacó la importancia que tuvo el torneo en el país con más grandes maestros per cápita, comentó que el nivel técnico de las preguntas de los aficionados era elevado, muchos aficionados viajaban a diario varios kilómetros desde todos los rincones de la isla para ver las partidas, asistían unos 700 espectadores diarios pagando entrada y numerosos invitados.

Se dijo que la cantidad de los asistentes hubiera sido mayor si la cobertura televisiva no hubiese sido tan buena, “nunca vi tantos programas de ajedrez excelentes y profesionales”, dijo Timman, a todo esto no fue ajeno que uno de los patrocinadores principales, y también organizador, fuera un canal de televisión, “Channel 2”.

El torneo fue maratoniano, como todos los de la Copa del Mundo, tuvo 17 rondas y comenzó con un Kasparov inusualmente dubitativo, en las primeras cinco rondas solo había logrado una victoria, ante Andersson en la 2ª ronda.

No obstante, tras un luchado triunfo ante Hjartarson en la 6ª ronda se acercó a la punta, liderada por Tal con 4½ puntos, seguido de Beliavsky y Kasparov con 4.

Kasparov comentó en Kasparov on Kasparov Part II: “Pero en la 7ª ronda ocurrió un desastre: tras superar convincentemente a Andrey Sokolov con las negras en la Siciliana Scheveningen, en primer lugar desperdicié una gran ventaja, y en la 37ª jugada, ¡dejé la dama en el aire!”.

Tras abandonar, Kasparov se quedó un largo rato inmóvil en el tablero, hasta que en un gesto solidario Spassky le tocó el hombro y le ofreció una bebida, que los periodistas dijeron que era jugo de naranja, pero era un vaso de whisky, que Kasparov rechazó, nunca tomaba alcohol durante los torneos.

A la dolorosa derrota siguieron dos tablas, en la 10ª ronda venció a Korchnoi, y luego tablas de nuevo, contra Nunn, Spassky y Beliavsky.

Lo sucedido con Spassky es digno de contar, Spassky ofreció tablas en la jugada 11, que fueron rechazadas con firmeza por Kasparov, pero en la 12ª jugada cometió un error, Spassky lo castigó y logró ventaja, hasta que en la 19ª movida volvió a ofrecer tablas, como le gustaba a él, con un discursito, esta vez con palabras similares a “Ofrezco tablas por última vez. Si las rechazas te voy a sacar del tablero”, en tono más divertido que amenazante; como comentó Timman: “El código de honor de la saga vikinga hubiera forzado al héroe a luchar hasta la muerte tras un desafío tan humillante, pero Kasparov sabiamente aceptó la oferta”, su posición era más que dudosa.

A pesar de la pérdida de Elo, y de su juego débil, Kasparov no estaba tan mal en la tabla de clasificación, a falta de 4 rondas los líderes eran Beliavsky, Tal y Ehlvest con 8 puntos, seguidos de Timman, Nunn, Hjartarson y Kasparov con 7½ puntos.

Kasparov sentía que no tenía fuerzas, y en el día de descanso que siguió no asistió, por cansancio, a la recepción en la casa donde Mikhail Gorbachov y Ronald Reagan se reunieron en 1986, cuando eran los dos hombres más poderosos del mundo.

Kasparov recuperó las fuerzas de un modo atípico pero tal vez natural para él, con malas noticias, de Moscú esta vez, Vitaly Sebastianov (el famoso cosmonauta) había sido reelegido como Presidente de la Federación Soviética de Ajedrez.

Sebastianov era pro – Karpov, como varios otros nuevos federativos, Kasparov comentó: “Las intrigas de mis oponentes me dieron valor. De inmediato adquirí la fuerza adicional y malicia competitiva que era tan necesaria”.

Lo demostró logrando una  difícil victoria ante Timman, que se derrumbó en el apuro de tiempo, Beliavsky derrotó a Tal y se convirtió en el único puntero, esa fue curiosamente la primera derrota de Tal en Islandia, desde su debut en 1964.

Kasparov logró otra luchada victoria ante Sax en la 15ª ronda, con lo que logró alcanzar al líder Beliavsky, les seguían Ehlvest y Tal.

En la penúltima ronda Kasparov jugó con negras ante Ehlvest, es la partida que recordamos hoy, Kasparov fue un vendaval, la tercera victoria consecutiva le permitió seguir manteniendo el liderazgo con Beliavsky, que ganó a Nunn.

En la última ronda Kasparov no pudo pasar del empate ante Nikolic, mientras que Spassky ofreció tablas tras la apertura el colíder Beliavsky, que sí fue fiel a la tradición vikinga citada por Timman, no fue como Kasparov, el resultado fue que “Big Al” cayó derrotado tras un ataque fulminante, eso le dio la victoria en solitario a Kasparov.

La clasificación final fue: 1º Kasparov 11 puntos sobre 17; 2º Beliavsky 10½, 3º Tal, 4º/5º Hjartarson y Ehlvest 9½, etc.

A la ceremonia de clausura asistió el Primer Ministro de Islandia Steingrimur Hermansson.

En la lucha paralela con Karpov, “en todos los frentes”, Kasparov consiguió agónicamente mantener su Elo y seguir aventajando a Karpov y también una leve ventaja en la Copa del Mundo.

Veamos una crucial y fulminante victoria de Kasparov sobre Ehlvest, basada en sus comentarios, que van entre comillas.

Ver la partida comentada en el visor

Leer el artículo cmpleto en La Tabla de Flandes

 

 

 


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