Ajedrez de Estilo

Noticias de ajedrez – Argentina y del mundo

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El pasado mes de noviembre, cuando Magnus ganó el campeonato mundial, un reputado comentarista hizo una dura crítica sobre su estilo de juego, diciendo que carecía de sangre y  de alma, similar a un ordenador. No estamos de acuerdo. Su éxito radica en su capacidad de hacer de forma consistente jugadas precisas maximizando las posibilidades de error de su rival. Razonamos la opinión… por Frederic Friedel

El corresponsal de ajedrez, en una entrevista en la radio justo tras finalizar el campeonato mundial en Madrás, decía:

“Ningún otro campeonato mundial me ha parecido tan decepcionante como el que acaba de terminar. Carlsen ganó porque es mejor atleta, no mejor ajedrecista. Juega y juega y fuerza al rival, que tiene 20 años más, a llegar a la cuarta y quinta horas. La posición está esencialmente igualada, pero sigue jugando y aguanta a Anand, esperando los errores del anterior campeón mundial. Eso resulta poco convincente desde un punto de vista ajedrecístico, porque sencillamente no juega, sino que no comete errores, esperando que su rival incurra en ellos. Las partidas de Carlsen son muy similares a las de un ordenador: sin sangre y sin alma”. Etc.

Esta persona, un amigo y colega, ahora está bastante avergonzado por sus declaraciones en la radio, efectuadas sin pensarlo y completamente sin preparar. Tras debatirlo, ha suavizado su punto de vista. En todo caso, probablemente preferirá que no revele su identidad.

En nuestra opinión, la técnica de Magnus Carlsen es diferente. Claramente tiene una comprensión muy profunda de la estrategia ajedrecística y puede ver con más profundidad que la mayoría de sus rivales las complejidades de una partida. Lo usa para reducir sus opciones, planteando a la persona que se sienta en frente de él, al otro lado del tablero un engorro problema que resolver tras otro, esforzándose para mantener vivas sus opciones. Eso es lo que le hizo al campeón mundial Anand en la quinta partida del duelo de Madrás, según informamos. En palabras de Alber Silver:

Tras una apertura algo dudosa, Carlsen logró exactamente el tipo de posición que buscaba: un final ligeramente mejor, con diversas formas para intentar explotarlo. La batalla fue larga ya que Carlsen mantenía una casi constante presión sobre Anand, mientras que el campeón mundial se mantenía alejado de los problemas con un juego enérgico cada vez que parecía tener peligro de caerse. La secuencia justo antes del control de tiempo era para destrozar los nervios como poco, con decisiones importantes que había que tomar con solo uno o dos minutos para pensar. Y aún así Anand mantuvo su cabeza fuera del agua.

El problema mayor no era que la posición fuese peor o estuviese perdida para el poseedor del título; el problema era que el número de jugadas viables a su disposición se reducía y se acercaba al territorio de jugadas únicas, en el que un desliz resultaba fatal. Eso precisamente fue lo que sucedió: cometió el último error con 51…Re6? y le costó la partida. Su única jugada salvadora era 51…Te2! Pero era ya un desagradable caminar por la cuerda floja, indicador de lo precaria que se había vuelto su situación.

… más en el artículo completo

 


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