Ajedrez de Estilo

Noticias de ajedrez – Argentina y del mundo

Leontxo García

Leontxo García

LEONTXO GARCÍA. Gibraltar
Si un extraterrestre aterrizase en el hotel La Caleta de Gibraltar durante el Tradewise Chess Festival quedaría muy impresionado. Cuatro centenares de terrícolas pasan gran parte del día mirando un tablero donde de vez en cuando mueven una pieza. Y cuando dejan de hacer eso hablan sólo de eso, o miran o escuchan a otros que hacen o hablan sobre eso. Y lo más curioso es que parecen muy felices, de modo que eso no debe ser un trabajo, sino un placer. Conclusión: la Tierra es un planeta de viciosos incorregibles.
Los alienígenas se dirían entonces: “Bueno, pero cuando vayan al restaurante harán otra cosa”. Pues no del todo, porque hay una pantalla gigante donde se ven partidas, en directo o diferido, o fotos o vídeos de ajedrez. “Está bien. Pero se relajarán cuando vayan al bar, después de la cena”. Pues tampoco. En primer lugar, porque algunos no van al bar sino a la sala de comentarios y conferencias, donde casi todas las noches hay una charla de grandes maestros. Y cuando no la hay, como ayer, es porque ocurre algo que dejaría atónitos a los visitantes de otra galaxia: la misma multitud que hace eso durante todo el día abarrota un par de salas contiguas donde hacen eso mismo desde las 21.00 hasta la medianoche, pero mucho más rápido y con tensión tremenda, aporreando unos relojes como si en ello les fuera la vida.

SandroMarecoMareco lleva 4 puntos en 4 partidas y acaba de derrotar al checo David Navara (ELO 2702)

Ver la partida Mareco vs Navara

“Vale, pero alguno se habrá quedado tranquilamente en el bar, disfrutando de las vistas sobre el Estrecho, donde se juntan el Atlántico y el Mediterráneo”. Sí, pero con un matiz importante: ¡En cada mesa del bar hay un tablero! “¡Madre mía! –exclamarán los extraterrestres-, “¿o sea que sólo dejan de hacerlo cuando se meten en su habitación?”. Pues tampoco, queridos huéspedes, porque en las habitaciones tienen ordenadores con programas de ajedrez que calculan millones de jugadas por segundo, y bases de datos con más de cinco millones de partidas, jugadas desde el siglo XVI hasta ayer, perfectamente clasificadas. “¡Qué barbaridad! ¿Y en la ducha, o en el inodoro o en la cama?”. Bueno, tenemos base científica para  asegurar que sueñan con ajedrez aunque por la mañana no lo recuerden… y sobre el resto no me voy a pronunciar, porque un periodista serio debe mostrar el máximo respeto a la vida privada de las personas salvo cuando aporta información muy importante.
¿Quiere ello decir que esos cuatro centenares de individuos son unos lerdos, cuya vida es sólo ajedrez? No, en absoluto, salvo pocas excepciones. En su inmensa mayoría son personas que pueden calificarse de “normales” (en una acepción amplia de esa palabra; por cierto, ¿es normal quien ve varias horas diarias ese infecto programa de televisión llamado Sálvame?), con muchas inquietudes vitales aparte del ajedrez, y con un nivel cultural medio-alto. Pero disfrutan mucho al entregarse al ajedrez en cuerpo y alma durante diez días consecutivos, rodeados de congéneres que gozan de la misma pasión.
Es cierto, sin embargo, que la imagen difundida en los medios de comunicación tiende más bien hacia el ajedrecista excéntrico, raro o loco. Pero esto es falso, y la culpa de esa injusticia la tenemos, en parte, los periodistas, porque las personas normales casi nunca son noticia; y en otra gran parte el propio mundo del ajedrez, que se preocupa muy poco de mejorar su imagen y comunicación con el resto de la sociedad. El ejemplo más carismático de todo ello es Bobby Fischer, probablemente el ajedrecista más carismático y famoso de la historia. Pero también un enfermo mental, un ejemplo perfecto de lo que ningún padre, madre o docente debe hacer con los niños y niñas que muestren un gran talento para algo: permitir que se obsesione con esa pasión y no se eduque integralmente, como ser humano.
Podría ocurrir, aunque sería mucha casualidad, que alguno de esos alienígenas también hubiera formado parte, hace unos años, del comando que presuntamente secuestró al presidente de la FIDE –según asegura el mismísimo Kirsán Iliumyínov- para jugar con él algunas partidas en no sé qué planeta. En tal caso entenderían lo suficiente de ajedrez para fijarse en algo significativo: de las 19 partidas de la tercera ronda entre quienes tenían dos puntos, en casi todas había una diferencia de más de 150 puntos Elo entre los rivales; sin embargo, sólo en nueve ganó el favorito, y otras nueve terminaron en tablas. Falta una, en la que ocurrió algo especial: el portento chino Yi Wei, de 14 años, no fue preciso al rematar una combinación brillante y cayó derrotado ante el alemán Thomas Henrichs.
Bueno, y cuando los terrícolas alucinarían en colores es si asistieran esta noche a la conferencia de Vasili Ivanchuk, uno de los mayores genios que ha dado el ajedrez en más de quince siglos de historia, y uno de los pocos ajedrecistas que sí dan la imagen de sabio despistado. Os lo contaré mañana, pero antes voy a darle una idea a Brian Callaghan, el organizador del festival de Gibraltar: que aproveche los contactos de Iliumyínov para traer algún jugador alienígena en la edición de 2015. Quizá sea lo único que le falte al Tradewise Chess Congress para ser perfecto.
Más información: www.gibraltarchesscongress.com

 

 


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