Leonardo Fusco, la magia de lo irrepetible

MI Leonardo Fusco

por el GM Sergio Slipak

Dicen que todos somos únicos, pero hay algunos que llegan a ser más únicos que otros. Personas que brillan con una luz especial y nos sorprenden a cada paso, impidiendo cualquier tipo de clasificación. Leonardo era uno de ellos.

Nacido en 1988, vecino de Villa Martelli, su originalidad era evidente aún para docentes que solo lo conocieron de niño. Lo describen como un chico al que no le resultaba fácil adaptarse a las normas, pero que, a la vez, destacaba enormemente en actividades específicas, con el ajedrez a la cabeza.

Desde sus primeros pasos en el juego, su talento quedó a la vista de todos. Pronto comenzó a concurrir a la Escuela Ruy López, donde pasó por casi todos los profesores de la misma. Su pasión por las 64 casillas lo llevaba a interesarse por los distintos aspectos del juego, pero, como correspondía a su personalidad, prefería el estilo dinámico y explosivo.

Cuando tenía trece, catorce años, ya sorprendía con su rapidez para el cálculo, aunque su punto débil aparecía en el desconocimiento del ajedrez clásico. Al respecto, el GM Diego Valerga, me contó una anécdota de sus clases que refleja muy bien al Leonardo de aquellos años. Habiendo mencionado Diego una partida de Botvinnik, Leo, que por entonces era puro talento natural y desconocía por completo al padre del ajedrez soviético, preguntó “¿Quieeén? ¿¿Botiquín??”. A medias entre el desconocimiento real y la broma, su frescura siempre le ganó la simpatía de todos.

Lea el artículo completo, con una partida comentada por el GM Sergio Slipak aquí


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