El Ajedrecista que juega tumbado

Sus huesos son tan frágiles que no puede sentarse. El indio Shailesh Nerlikar, de 35 años, vive así desde los seis, cuando su médico le administró una sobredosis de calcio que tuvo efectos contraproducentes. Cualquiera habría renunciado a competir, en su condición, pero él sueña con llegar a gran maestro. De momento, ha conseguido entrar en la clasificación de la Federación Internacional, con 1.598 puntos Elo, aunque la meta queda todavía lejos.

Shailesh Nerlikar vive permanentemente postrado, pero su mente no deja de volar. Anatoli Karpov cuenta que, siendo un niño enfermizo, su madre llegó a prohibirle que jugara en la cama. Misión imposible. Sin necesidad de un tablero, su imaginación seguía proyectando las piezas en el techo de la habitación. En el caso de Shailesh, su enfermedad es anterior a su pasión por el juego, que empezó hace diez años, como una forma de pasar el rato, unos ratos eternos. Pronto descubrió una libertad de movimientos que no es posible alcanzar fuera de las 64 casillas.

Lea el artículo completo, por Federico Marín Bellón, en ABC


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