Carlsbad 1907 : Un torneo histórico (III) – El premio de belleza

Poco hubo que esperar para ver una preciosa partida. Su protagonista principal, el gran maestro húngaro Geza Maroczy, con la colaboración del maestro Tartakower, que luego fuera un prolífico escritor de ajedrez.
 Los caballos saltarines de Maroczy merecen un punto y aparte.
 Los encumbró de tal forma que al final sacrificó en gran estilo uno de ellos. El publicó se arremolinó al lado del tablero y los aplausos para el vencedor no pudieron contenerse.
Todos los amantes del juego-ciencia recordamos partidas como ésta porque constituyen la belleza intrínseca del ajedrez, que sin duda, cuando se convierte en arte, apasiona con más fervor si cabe, a los millones de aficionados de este mundo.

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